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Mª Dolores Grau Sevilla
Profesora de Psicología
Universidad Católica de Valencia

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El Estado no puede darte amor. Tu familia sí, porque es una comunidad íntima de amor y de vida entre personas concretas, de tu misma carne y sangre.

“El amor —caritas— siempre será necesario, incluso en la sociedad más justa (…) Siempre habrá sufrimiento que necesite consuelo y ayuda. Siempre habrá soledad (…) El Estado que quiere proveer a todo, que absorbe todo en sí mismo, se convierte en definitiva en una instancia burocrática que no puede asegurar lo más esencial que el hombre afligido —cualquier ser humano— necesita: una entrañable atención personal”.

(Benedicto XVI, en Carta Encíclica Deus caritas est, 28)
 
Comentario

La familia es la institución humana que asegura al hombre, con total gratuidad, una atención personal única e irrepetible. En la familia, todo es oportunidad gratuita para ser persona. La familia es la raíz y el fruto de la generosidad humana.
No hay generosidad más grande que la paternidad, y el descubrimiento más hermoso es saberse hijo.
La familia es la escuela de la vida, se entrena a dar sin esperar nada, a escuchar, a perdonar…, a ser persona.

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