Comentario anterior Siguiente comentario
Prof. Dr. Ramiro Pellitero
Facultad de Teología
Universidad de Navarra
Imprimir comentario listado de comentarios
Imprimir comentario imprimir
 
 
 

La vida de una familia es la vida de su amor. Conservarlo, hacerlo crecer en los diversos ciclos de la vida ... y restaurar sus desgastes constante y prontamente.

 

“Vivir el amor y, así, llevar la luz de Dios al mundo: a esto quisiera invitar con esta Encíclica”

 

Benedicto XVI, Carta Encíclica Deus caritas est, 25 diciembre 2005, n. 39.

 
Comentario

Vivir el amor en el matrimonio exige autoeducarse para el amor, para que no discurra por una línea de mínimos, ni intente a toda costa la ausencia de conflictos. Los esposos deben preguntarse cómo se quieren, conscientes de su diversidad; en qué se demuestra su cariño, con qué detalles. Si procuran mantener joven y vivo el amor, o piden ayuda para recuperar lo perdido. Si se tienen presentes durante el día, con palabras y hechos de cariño. Si se van conociendo, primero uno mismo por amor al otro, y luego al otro, aunque hayan pasado muchos años, pues cada persona es siempre un misterio muy profundo. Si se sirven, de hecho, entre ellos y a los hijos. Si hay ilusión (en el sentido castellano de la palabra) y metas en ese cariño.

Logotipo del Programa Magister