Vivir el amor en el matrimonio exige autoeducarse para el amor, para que no discurra por una línea de mínimos, ni intente a toda costa la ausencia de conflictos. Los esposos deben preguntarse cómo se quieren, conscientes de su diversidad; en qué se demuestra su cariño, con qué detalles. Si procuran mantener joven y vivo el amor, o piden ayuda para recuperar lo perdido. Si se tienen presentes durante el día, con palabras y hechos de cariño. Si se van conociendo, primero uno mismo por amor al otro, y luego al otro, aunque hayan pasado muchos años, pues cada persona es siempre un misterio muy profundo. Si se sirven, de hecho, entre ellos y a los hijos. Si hay ilusión (en el sentido castellano de la palabra) y metas en ese cariño.
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