Lo esencial del matrimonio, por tanto, es la unión
de amor entre los esposos. Cuando un hombre y una mujer se aman
de verdad, entendiendo por amor el amor cristiano no el pseudo-amor
que se nos vende, la familia que se crea está basada en
el amor: amor entre esposos, amor de padres a hijos, de hijos
a padres, y amor entre hermanos. En una familia así todos
van a una. En una familia así, que muchos de mi generación
hemos conocido, es natural que los hijos reconozcan el amor de
Dios cuando les pide la vida, y es natural que se la entreguen,
y los padres reciben esa vocación de los hijos como un
gran regalo que Dios les hace, que eso es en realidad la vocación:
un don.
|