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Pablo Aledo
Director Ejecutivo Fundación Social UFV
Universidad Francisco de Vitoria

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El amor no se contrapone a la justicia. La supone, por supuesto, pero para desbordarla sin medida por los cuatro costados. Ya en el don, ya en la acogida, a los que se aman no les basta la justa proporción en el mutuo intercambio: a cada uno lo suyo, ni menos…ni tampoco más. El amor es, siempre, un además. Un más y más y aún más. Su medida es no tener medida. En el amarse anida una experiencia del infinito.

 

“Es un amor total, esto es, una forma singular de amistad personal, con la cual los esposos comparten generosamente todo, sin reservas indebidas o cálculos egoístas. Quien ama de verdad a su propio consorte, no lo ama sólo por lo que de él recibe sino por sí mismo, gozoso de poderlo enriquecer con el don de sí”.

Pablo VI, Encíclica Humane Vitae, 25 julio 1968, n. 9


Comentario

Un matrimonio muy pobre, pero con gran unidad en el Señor se acercaba a su Aniversario. El espíritu de donación era tan grande que él vendió su reloj sin correa , que era lo único que tenía, para regalar a su esposa un precioso coletero para su pelo largo. Ella se cortó su precioso pelo largo para poder venderlo y regalarle a él una correa. Cuando se hicieron el regalo se dieron cuenta de lo mucho que se amaban y que además su acción sólo tenía sentido en clave del Amor de Dios, pues de otra manera habían perdido lo único que poseían y además ahora su regalo carecía de sentido. Sin embargo el amor que se tenían había crecido.

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