En los pasajes narrados por los Evangelios, Cristo se va encontrando con numerosas y diferentes personas de todas las edades, profesiones y estamentos sociales de su época. Cuando este encuentro es correspondido, se produce una transformación profunda en cada persona: la salud recobrada, una vocación descubierta, un nuevo estilo de vida. Algunos reducen la consideración del matrimonio a un simple contrato, a una convivencia, a una costumbre tradicional, a una convención social. ¿No cambiaría su concepto, y quizás su vida también, si los cristianos supiéramos ver y asumir el matrimonio como encuentro con Cristo-sacramento y, por tanto, como la llamada a un nuevo estilo de vida?
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