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El sufrimiento amoroso y el desamor son cosas muy distintas. En cualquier amor humano, los amadores tienen defectos, limitaciones, egoísmos y maldades. Hasta sin querer hacemos sufrir. No te rindas al desamor. En la experiencia del sufrimiento -si los amadores no lo convierten en fuente de reproches mutuos y aprenden a compartirlo- hay una inesperada puerta. Una puerta que les conduce a un mejor conocimiento de sí mismos, a una conquista de nueva comprensión, misericordia, humildad, diálogo íntimo y ternura, a una mayor profundidad de su unión amorosa.
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